| ¿Como
nació musicalmente hablando Guillermo Cazenave?
A los 7 años empecé a tocar gaita. La familia de
mi abuela eran originarios de Escocia y habían emigrado
a Argentina. Formaron una banda que desfilaba en el día
de Escocia y mi abuela quería que aprendiera a tocar la
gaita, cosa que nunca pude lograr bien. Meses más tarde
mis hermanos regresaron de New York y habían visto a los
Beatles tocando allí en su primera gira. Recuerdo que trajeron
aquellos primeros LPs con Tony Sheridan en Hamburgo y el With
the Beatles. Una tarde escuché la canción "Glad
all Over" de The Dave Clark Five y con el dinero que me habían
dado por mi primera comunión, compré el álbum
"Session with the Dave Clark Five" y casi me volví
loco de alegría con su música. Clark era el líder
y el batería del grupo, así que decidí que
quería dejar la gaita y tocar batería. Mi tía
me regaló una y empecé a tocar todo el día
y a estudiar, primero con Sam Lerman (baterista de jazz) y luego
con Alberto Alcalá, percusionista de la Sinfónica
del Colón. Estudié varios años pero necesitaba
algo más musical, y en 1969 pasé a la guitarra y
también quería conseguir un órgano para sonar
como Matthew Fisher de Procol Harum.
Como
bien dices, fuiste bateria. ¿Qué tienen los baterias
que como, por ejemplo, Klaus Schulze, acaban tocando los sintetizadores?
No
estoy tan seguro de esto. Los baterías siempre han tenido
fama de locos, pero los buenos bateristas han seguido siéndolo
y no han cambiado a los teclados. En el caso mío y de Schulze
probablemente haya sido porque no éramos lo suficientemente
buenos y porque teníamos otras inquietudes musicales y
compositivas que la batería no puede ofrecerte. Éramos
menos rítmicos pero más melodistas.
Ahora
que sabemos como nació Guillermo Cazenave como músico,
¿Como nace el término metamúsica?
De
un cuento del escritor argentino Leopoldo Lugones, escrito en
1905. Se llama La Metamúsica y es una narración
de 3 páginas que explica cómo un amigo de Lugones
construye una especie de sintetizador para reproducir la octava
del Sol. Lugones era un gran escritor y un visionario, totalmente
adelantado a su tiempo.
Uno
de los cd's tuyos a los que le tengo más cariño
por el hecho de haberte conocido es al publicado en 1.988 y titulado
"Biomúsica". De este cd siempre me ha llamado
mucho la atención un tema titulado "No comas carne".
¿Este cd es ecológico, vegetariano?
Es
una pieza que incluí en esa primera edición de Biomúsica,
después de ver un documental sobre los mataderos y cómo
masacran a los animales. Pensé en enviar un mensaje musical
para que dejemos de comer carne y de ser cómplices innecesarios
de lo que considero una salvajada. Luego me arrepentí de
haber puesto esa pieza y de decirle a la gente lo que tiene o
no que comer. No Comas Carne fue escrita y puesta en Biomúsica
como un arrebato de rabia e impulsividad. Sigo pensando lo mismo
pero me equivoqué al ponerla en ese disco.
Creas
sonidos electrónicos y sinfónico-progresivos. ¿Con
cual de ellos te sientes más cómodo a la hora de
componer?
No
lo sé. Ya ni siquiera sé qué es lo que compongo.
No tengo muy claro que sean sonidos sinfónicos o progresivos,
ya que estos son dos términos que cada vez veo más
resbaladizos. Para mi música me gustaría el término
"Spacedelics", una mezcla de espacial con psicodélico,
aunque también hago pop, música relajante, neo-celta
y algunas cosas cercanas a lo cósmico o a lo que se denomina
"progresivo".
Mucha
gente relaciona este tipo de música, como la que haces
tú, con las drogas alucinógenas. ¿Qué
es leyenda? ¿Qué es real?
Los
psicotrópicos tuvieron que ver con la evolución
del pop en la segunda mitad de los 60s. Cambiaron las letras,
los sonidos y la forma de componer, pero ahora no es necesario
acudir a los alucinógenos para ello. Ya forma parte del
paisaje natural cibernético e informático-musical
del siglo XXI, y cualquier teclado o efecto te lleva a músicas
que antes sólo podías imaginar en tu mente y, en
ocasiones, ayudado por la química. Ahora son los estilos
relativamente nuevos como el tecno los que se motivan con pastillas.
Lo nuevo parece siempre necesitar un empuje o ayuda. Después,
cuando lo incorporas a tu cotidianeidad, ya no.
En
tus sonidos más progresivos podemos encontrar influencias
de gente como Pink Floyd. Electrónicamente ¿Por
quién te sientes influenciado?
La
pieza que encuentro más cercana a Floyd, de todas las que
he hecho, es "Alpha Sunset" de mi jam con Steven Halpern.
Es como un cosmic blues que salió así por casualidad.
Algunas cosas que he tocado en 12 cuerdas podrían tener
puntos de contacto con los primeros Genesis (Hackett o Phillips),
pero me ha influenciado mucho más (creo) pasajes clásicos
de gente como Schumann o de compositores franceses como Satie.
Sólo quizás pequeños pasajes, ya que mi nivel
como compositor es infinitamente inferior a esos monstruos de
la composición. Tampoco puedo olvidar a los Beatles. Cuando
hago pop en inglés es inevitable acercarse a ellos.
¿Como
nació esa amistad que tienes con el ex-Génesis Anthony
Phillips?
Vivía
en Londres y contacté con él para que me enseñara
temas de afinación para mi 12 cuerdas. Yo estaba investigando
todo aquello pero no quería estudiar exactamente sino recabar
información. Ant daba clases a personas que empezaban a
tocar, así que aquello nunca fructificó, pero surgió
la amistad y las ganas de colaborar juntos algunas veces.
Colaboras
con mucha gente: Steven Halpern, Jeremy, Anthony Phillips... ¿Con
cual de ellos te sientes más comodo a la hora de trabajar?
¿Cómo es el trabajo con cada uno de ellos?
Con quien colaboro más fluidamente es con Jeremy, que es
un músico muy versátil y sencillo. Jeremy tiene
una energía muy especial y directa. Se hace extremadamente
fácil compartir proyectos musicales con él. Colaborar
con Steven, Anthony o con Ronald Lloyd ha sido también
muy gratificante para mí.
¿Creas
música para ser y hacer feliz o haces música cuando
eres feliz?
Empiezo
a notar sensaciones de plenitud y de felicidad precisamente cuando
comienzo a hacer música. |
¿Qué
te dice la gente al escuchar tu música?
¡Que
esa felicidad no la ven por ningún sitio! Bueno, la verdad
es que suelo recibir cartas muy positivas y de aliento. Una vez
me llegó una que decía "he comprado el CD ‘Aquí’
y creo que Cazenave se ha vuelto loco". Fue una de las pocas
críticas que recibí pero me hizo mucha gracia porque
volverme loco podría ser una clara aspiración pendiente
que aún no he logrado del todo.
¿Qué
sensaciones tienes al tocar en directo?
Según
como sean los directos. No he tenido la oportunidad de tocar para
grandes audiencias. Quizás haya tocado para un máximo
de 3000 personas, pero mi promedio ha sido para un público
mucho más reducido: de 200 a 500 personas aprox., lo cual
es ideal para que exista un buen intercambio térmico entre
quien toca y quienes escuchan. Así que la sensación
ha sido esa: un buen intercambio térmico.
Tú
consideras la música como un arte y no como un negocio.
¿Como ves hoy en día la escena musical?
Hay
muchas clases de escenas musicales, de formas de entender el arte
y hasta de formas de entender los negocios. En estos momentos
se plantea una etapa de desafío interesante porque la venta
de discos es probable que desaparezca y los músicos deberán
volver al directo exclusivo, como ha sucedido durante siglos.
Puede ser positivo para desmonopolizar el concepto de la industria
discográfica en manos de unos pocos y de todo el aparato
de prensa oficial, distribuidores, managers, sociedades de autores.
Es bueno que la cosa cambie y que todos se pregunten a qué
podrán dedicarse ahora para obtener ingresos, y más
bueno aún sería que muchos lo hicieran lejos de
la música y del arte.
Todos
los músicos contáis con un buen número de
anécdotas. A mediados de la década de los noventa
te quedaste sin electricidad en el concierto de Rennes-le-Château
(Francia) y eso se vio incluso reflejado en el cd. Cuéntanos
algo sobre esto.
La
electricidad no tiraba. Cada vez que Juan, el batería,
conectaba su rack sumándolo a mi equipamiento, aquello
saltaba. Vino un técnico de la compañía para
dar más potencia pero al empezar el concierto, y ya con
todas las luces en pleno, el sonido iba y venía, hasta
que petó y hubo un gran silencio con la gente esperando
a ver qué hacíamos. Cogí la guitarra clásica,
que estaba desafinada, e improvisé algo que luego llamé
"A la luz de los acontecimientos", y así quedó.
En
1.983 creaste Astral Producciones en Barcelona. ¿No crees
en los sellos discográficos ajenos?
En
general creo poco en los sellos discográficos y si creo
en Astral es porque no me queda más remedio. Veo positivo
que una persona administre sus cosas, y cuando produces algo como
la música, es casi vital porque son tantas las personas
que han querido hacer dinero de la música, que la única
forma de pararlos un poco es diciéndoles que "hasta
aquí" llegaron... Y ese "aquí" puede
ser tú y tu sello.
En
tu último disco nos encontramos dos partes diferenciadas:
una con temas de desarrollo corto y la otra de desarrollo largo.
¿Coincidencia o tiene alguna explicación? ¿En
que desarrollo te sientes más cómodo?
Me
siento igualmente cómodo haciendo música breve o
más elaborada y extensa. Todo es válido según
dentro de qué contexto esté.
También
tienes una faceta de escritor. Libros como "El sonido del
universo" o "Aquella otra música" ¿Son
un prolongamiento de tus discos?
No.
Cuando escribo soy otro Guillermo. También he escrito novelas
y hasta un diccionario. Escribo desde niño y en los 70s
hice la carrera de periodismo, mundo del cual me alejé
parcialmente porque ahora estoy editando la revista Mellotron
para España. Cada vez escribo menos pero estoy preparando
un libro para el próximo año.
Tú
música es muy íntima, muy personal, muy pacífica,
muy tranquila. ¿Crees que valdría de antídoto
para este mundo en el que vivimos lleno de prisas y violencia?
No
lo sé realmente. Nunca me he planteado ser un antídoto,
aunque sí, alguna vez, un anti-todo. Ahora me encuentro
en una etapa de oscilaciones; tal como lo definía Wolfang
Pauli en el nivel cuántico de su "danza abstracta".
Los grupos de partículas activas o asimétricas serían
lo más dinámico: protones, neutrones, electrones;
el pop-rock, el tecno, etc. Y los fotones de la luz y los mesones
son simétricos y estables: la new age, lo relajante...
Así que si todos "danzamos" en formas simétricas
y asimétricas, oscilando entre la euforia y la depresión,
entre las subidas y las bajadas, el verdadero antídoto
quizás no exista porque, en realidad, hay poco por curar.
El universo es así y todos vibramos también así.
Son los grandes clásicos los únicos que han logrado
composiciones capaces de describir esa gran oscilación,
esta gran danza cuántica de la que todos formamos parte. |